En recuerdo de Alfonso Quiroz Norris (1956-2013)

Alfonso W. Quiroz Norris

Por Carlos Contreras
Presidente de la Asociación Peruana de Historia Económica

La noticia era esperada por quienes éramos sus amigos y sabíamos de su enfermedad, pero igual nos dolió como un latigazo: el miércoles 2 de enero murió en su casa de Nueva York el historiador peruano Alfonso Quiroz Norris, tras batallar tres años y medio contra un extraño y agresivo tipo de cáncer. Tenía 56 años y había escrito libros fundamentales para la comprensión de nuestra historia económica y política.

Estudió su licenciatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú. En los años ochenta se fue a seguir un doctorado en la Universidad de Columbia, en los Estados Unidos, bajo la dirección de Herbert S. Klein, maestro de toda una generación de historiadores peruanos. Se quedó a vivir en Nueva York como profesor en el Baruch College de la universidad de la ciudad, pero visitaba constantemente el Perú, prodigándose en conferencias, cursos y visitas a los archivos.

Fue una suerte de refundador de la historia económica en el Perú, tras la senda que abrieron en su día figuras como Emilio Romero, Carlos Camprubí y Heraclio Bonilla. Al introducir la racionalidad económica en el análisis de diversos hechos de nuestra historia, esclareció su significado, haciendo a un lado explicaciones maniqueas y simplistas. En su libro La deuda defraudada (1987), basada en su tesis de bachillerato en la PUCP, estudió, por ejemplo, la transferencia del dinero del guano que hizo el Estado peruano a los acreedores de la deuda interna: los célebres “consolidados” sobre los que se cebó la opinión pública del tercer cuarto del siglo XIX. Identificó a los consolidados y rastreó qué hicieron estos con el dinero.

Encontró que no todo fue despilfarro, consumo ostentoso y traslado de fondos al exterior, como rezaba la leyenda que, por popular, todos repetían y nadie investigaba. Hubo inversiones en la agricultura de la costa que permitieron aprovechar los buenos precios del azúcar y el algodón en la coyuntura de la guerra civil en los Estados Unidos y la revolución cubana de 1868. Sobre todo, Alfonso recordaba que para que los privados se animen a invertir deben tener cierta seguridad de que van a ganar. Aunque los presidentes Ramón Castilla y Echenique soñaron con ver a la elite peruana convertida en una clase de empresarios industriales, el experimento de la consolidación demostró que no solo dinero hace falta para industrializar una nación, sino sobre todo seguridad, infraestructura, mercados de capitales, de insumos y de trabajo, y una política coherente y sostenida del gobierno. Nada de eso existía en el Perú de 1850 y nuestra soñada revolución industrial se truncó, no por falta de nacionalismo y ambición de los consolidados; quizás más bien por su excesiva cordura.

Los trabajos de Alfonso fueron una permanente crítica a la política económica seguida por los gobiernos peruanos desde los albores de la república. Encontró esta política improvisada, desorientada, llena de resentimientos políticos, orientada más a satisfacer al acreedor extranjero que al peruano y, en varias ocasiones, francamente corrupta. El repudio de la deuda que el Estado virreinal tenía con varios comerciantes e instituciones peruanas que le habían hecho préstamos (forzados la mayor parte) para la guerra contra los patriotas, aunque podía ser moralmente comprensible, fue económicamente un suicidio, puesto que descapitalizó a la elite sin conseguir ninguna compensación a cambio.

El más reciente de sus libros tuvo que ver con la historia de la corrupción en el Perú desde la tardía época colonial hasta el año 2000, cuya edición en inglés en el 2010 le trajo premios y amarguras. Es de esperar que pronto aparezca la edición en castellano de este libro, que servirá tanto para aprender de nuestro pasado, como para lamentar la temprana pérdida de su autor, cuya poderosa inteligencia nos iluminó como un faro en medio de la noche.

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3 thoughts on “En recuerdo de Alfonso Quiroz Norris (1956-2013)

  1. En una gran pérdida para el Perú que uno de los jóvenes historiadores, especializado en temas económicos tenga que haberse ido tempranamente de este mundo, el legado que nos deja a través de sus libros, debe servir a aquellos jóvenes historiadores como referente para que se escriba la verdadera historia del Perú, que aún está por escribirse. Alejandro del Río Barboza, Historiador y psicobiólogo.

  2. Alfonso Quiroz Norris, tu existencia no habrá sido vano, por el gran aporte en tus libros vivirás y transformarás las mejores mentes que tiene el Perú.

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